El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Policiales

Pesar en la comunidad por el fallecimiento del sargento de policía Froilán Pedroza

Foto

El fallecimiento del sargento Froilán Pedroza que se confirmó ayer, generó una profunda consternación no sólo en la institución policial sino en la comunidad en su conjunto.

Surer. 04/02/2018

Falleció el sargento Pedroza, luego de ser herido de bala en un allanamiento

Se trata del funcionario policial -que en cumplimiento del deber- intervino en un allanamiento en la noche del viernes cuando fue sorprendido por delincuentes. Los esfuerzos del personal médico del hospital Centenario no pudieron evitar el deceso, a raíz de la herida de bala que le afectó órganos vitales.

El sargento Pedroza pertenecía a la Guardia Especial, un equipo de alta preparación que está entrenado para intervenir en aquellos operativos complejos que requieren apoyo.

Su presencia –lo que implica preparación, entrenamiento y equipamiento- es considerado clave, ya que casi siempre de ellos dependen la seguridad de sus camaradas e incluso hasta el buen resultado en los procedimientos calificados como complejos. Básicamente son quienes aseguran el perímetro de un procedimiento, para que intervengan con mayor seguridad los demás funcionarios policiales.

Por eso el fallecimiento del sargento Pedroza genera por un lado la conmoción por la pérdida de un funcionario policial, pero también la de un funcionario policial que a diferencia de otros, ha sido preparado durante años para asumir las tareas inherentes a su actuación en la prevención del delito y la represión del crimen organizado.

Quienes han tenido la oportunidad de interactuar con el sargento Pedroza o quienes lo han conocido de manera privada, reconocerán que era un hombre con pilares innegociables: su sentido de pertenencia, la humildad, el respeto, y el saber ser parte de un equipo.

El allanamiento

 

En la noche del viernes se realizó un allanamiento en una vivienda ubicada en calle Rocamora y José Ingenieros, en el marco de una investigación iniciada por personal de la División Toxicología de la Departamental, por supuesta infracción a la Ley Provincial Nº 10.166 (posible facilitación a la prostitución). Pero el escenario que se encontraron los funcionarios policiales abarca otros delitos como drogas y armas.

Drogas, armas y prostitución obligaron a un procedimiento que comenzó a las 20:30 del viernes y finalizó a las 3 de ayer, con un total de cuatro hombres y dos mujeres –todos domiciliados en la ciudad y una de las mujeres con domicilio en Islas del Ibicuy- trasladados hasta la Jefatura de Policía. Además del agresor herido que quedó internado en el hospital.

En una de las habitaciones de la propiedad allanada se encontró una mochila de color negro, conteniendo en el interior una suma importante de dinero en efectivo; un arma de fuego tipo revólver marca Goliat, calibre 32, con un cartucho en uno de sus alvéolos; una máscara color negra y documentación varia; elementos que fueron secuestrados. Además se procedió con el secuestro de una balanza de precisión, cocaína, una cámara digital, cuatro teléfonos celulares y un revólver calibre 32 largo marca EH, con  una vaina servida y dos cartuchos. 

En el lugar del allanamiento también se interceptó a un automóvil Renault Megane, perteneciente a una empresa de remis, que también quedó secuestrado, procediéndose también a la detención de su conductor: un hombre de 48 años domiciliado en la ciudad y sospechado de realizar las entregas de drogas y facilitar la prostitución.

La Institución Policial se encuentra apoyando a su familia en tan difícil momento, que llena de dolor a toda la sociedad, por haber perdido un excelente servidor público que estaba dedicado por entero a su vocación policial.

No se trata de un superhéroe, sino de un hombre entrenado para dar respuestas en defensa del interés general.

Pedroza era padre de cinco hijos: Rocío, Victoria, Abril, Máximo y Simón. Por eso también su partida genera un profundo dolor, en un contexto social donde más que nunca se debe privilegiar el don de la vida. Alguien podrá decir que la muerte era una posibilidad en su profesión. Es cierto. Pero eso no debe eclipsar otros conceptos ligados a quienes velan por la seguridad de los ciudadanos en el cumplimiento de la ley. Por eso toda muerte, en especial ésta, siempre llega de manera inoportuna… y como en este caso… dolorosamente injusta.

En la Jefatura Departamental se recuerda con placas la memoria de aquellos funcionarios policiales que murieron en servicio. El agente Miguel Ángel Rojas es el último policía fallecido estando en servicio, cuyo deceso se produjo el 14 de junio de 2014; pero, sin embargo, el de Pedroza se inscribe como el primer policía de la Departamental que cae por enfrentamiento en los últimos 50 años. Este dato permite también la lectura de que Gualeguaychú, una población de casi cien mil almas, sigue siendo una ciudad segura, más allá de los delitos diarios que se cometen. Hay que dimensionar que hace medio siglo que no se produce el fallecimiento de un policía por enfrentamiento armado en este territorio, lo que también permite afirmar un consolidado trabajo en materia de prevención: y se insiste, más allá de los diarios delitos que se cometen y que también generan la natural preocupación de la ciudadanía.

Pedroza será recordado como un policía leal, responsable, humilde, profesional… pero fundamentalmente como una buena persona: como prueba de ello están las innumerables expresiones de dolor y congoja que propios y extraños manifestaron sumándose a estas horas de duelo y luto que embarga a Gualeguaychú y por extensión a toda la Provincia.

 

Por Nahuel Maciel

EL ARGENTINO